Poliamor

Esta noche he soñado. Aunque no es novedad. Con mi catálogo sueñil debería psicoanalizarme cada mañana. Desde Bisbal cantándome por una reja mientras mi hijo me notificaba que había firmado una hipoteca, en contra de mi voluntad. Pasando por tener que irme a Asturias detrás de Rajoy porque le debía diez euros, por ir a la consulta de Penélope Cruz que era otorrino, por tener que bailar la coreografía de Despacito con Rihanna. Hasta ser la meteoróloga de Antena 3.

Esta noche me contrataban de periodista. Iba a estar en una sección económica. En el sueño andaba preocupada en la entrevista pensando cómo documentarme bien para no meter la gamba. De repente, mi entrevistadora que ya me estaba explicando los detalles, paseándome por la redacción que en realidad era un bar y presentándome a la gente, llama a otra que me dice que la cosa está chunga.

Fue decir “chunga” y aparecer en la cuarta planta de un hospital. Supuestamente el Ramón y Cajal. Lo sé porque Fernando Simón me lo dijo cuando pasaba subido en una camilla por delante de servidora. la cuarta planta era una especie de vía de paso con más tráfico que la peregrinación a la meca.

En cada acera, bloques de cuatro sillas muy juntitas y la gente venga pasar haciendo ruido. Y ahí es donde montaba el pollo porque me habían trasladado de una habitación individual con un trabajo, a las urgencias. Entonces, la que hacía peligrar mi panorama laboral, me saca de la UCI y me dice que “a ver, no está todo perdido, piensa en algo especial que puedas aportar al periódico, porque las ventas están jodidas y lo de la economía es un muermo y no tiene mucho futuro“.

Y en ese mágico momento de esperanza, visualizo un blog que le digo que tengo y que mis amigos se ríen a veces con las gilipuerteces que suelto por ahí. Y que si me deja la susodicha, podría alegrar un poquito esa página de economía y tunearla hacia la risa. Y empiezo con el cuento de la lechera: que si me publicaran en un diario, a lo mejor acabaría de tunear mi futuro libro y …

Y me despierto. Mierder.

Pero me despierto con todos los detalles de la película, como en el sueño del accidente de avión, cuando veo al copiloto hacer maniobras rarunas y nos vamos derechitos a estamparnos en el Atlántico. Con ese mismo nivel premium de detalle al abrir el ojo, me doy cuenta que la susodicha que daba esperanza a mi futuro laboral se parecía a esta señora:

Y entonces lo entiendo todo.

El poliamor televisivo nos salva.

Sí, amichis. Se puede ser cultureta viviendo simultáneamente con Sálvame y leyendo a Jane Smiley. Si no conoces a esta maravillosa autora, te sirve un Coetzee, un Martin Amis, un Nuccio Ordine y, en fin, no tengo blog para la lista interminable.

Y sí. Esto es una afirmación muy en plan tengo ochenta años, estoy hasta el moñete y me la suda todo. Pero está contrastada, por algo soy periodista en sueños. Para conseguir este equilibrio vital, existencial y cultural solo tienes que ser superdotado en distancia.

La distancia no es física, puede ser en tu mismo pueblo o rompiendo con la vida y empezando en otro sitio. En mi caso, Miami, la tierra de la reinvención y locura máxima, hace que dejes de ver mierda en los telediarios, muta tu cerebro, te sacude el snobismo y empiezas a preocuparte seriamente por seguir temas trascendentales para curtir tu existencia espiritual.

Como por ejemplo, hacer millas como una posesa para tropezarte con el Jordi Hurtado de la Florida y entrevistarle. Fotos cortesía de Ana Luisa Patiño.

Una vez te haces con ese master en distancia, sin haber ido a la Rey Juan Carlos, la vida cambia. Y sustituyes los aburridos culebrones políticos por Jorge Javier a la greña con María Teresa Campos.

O por el otro culebrón del momento: Mainat y Dobrowolski. Como dice mi amiga periodista de investigación, de las de verdad: “estoy en una reunión con la cabeza en Horta“.

Porque después de que Sálvame conectara en directo con La Vanguardia, diario que destapó semejante historia, y la dejara en manos del programa, ¿no seguimos hablando de una noticia seria? Entonces, ¿lo serio que se publica en los periódicos serios deja de ser serio cuando Sálvame entra en la investigación?

A mí la noche ya no me confunde.

Porque gracias al poliamor cultural, se sueña lo que se sueña, se escribe lo que se escribe y se tiene unos chats con las amigas que alegran a un muerto.

Así que mi superconsejito del día: no seas muerta, open your mind, siempre super smile around the world, bebés.

10 comentarios en “Poliamor

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