A mi endocrina pongo por testigo

Que nunca más dejaré de comer proteína

Puedes poner de testigo a tu endocrina, endocrino, ginecóloga, médico de cabecera, tu amiga de la infancia o el portero. Incluso acordarte del coñazo de tu madre que, al son de Chenoa, cuando tú vas, yo vengo de allí, seguro que te ha dado consejos que no has hecho puto caso hasta que la vida te endiña dos hostias.

Así que, señoras de 18, 20, 30, incluso incrédulas de 40: hoy, en consejos que nadie ha pedido, las 5 cosas que te conviene empezar a tiempo, antes de que entres derrapando en esas décadas que nadie quiere nombrar, por mucha fiesta sorpresa que te monten.

Llega una edad que ¿cara o culo?

Eso decía la madre de una conocida, que me lo contaba mientras recogíamos niños del cole hace mil años. Hoy cancelarían a esta mujer y le apedrearían en Instagram o TikTok.

Pero, ¿te cuentan las influensers de menos de 50 que el cuello y escote se estropean?, querida. Y no hay operación que lo arregle cuando sea demasiado tarde. Y las cremas (bien caras) para esa olvidada parte del cuerpo existen y como no empieces a hidratarte pronto de la cabeza a los pies literalmente, abres, cierras los ojos y te has plantado en la perimenopausia, la menopausia y se te cae todo al suelo, cuello incluido.

El moreno de Gunilla ya no se lleva (a Diós gracias)

En las manos tampoco.

Atrás quedaron aquellos mejunjes de aceite de oliva y limón que nos hacíamos en los ochenta. Echando tufo a ensalada por la piscina y la playa. Que no sé ni cómo estamos vivas y no hemos sido carne de barbacoa.

Pero, volvamos a las manos para no parecer la momia de arriba cuando vayas quemando hojas de calendario: protección 50, toda la puta vida; mañana, tarde y noche. Como en la cara, el cuello y escote.

Andreíta, cómete el pollo

Que se le van las proteínas. Y las proteínas van a tu musculatura. Y la masa muscular es la que protegerá tus huesitos. Y tu body estará en mejor forma si hay menos grasa y más músculo. Y, lo más importante, no te calzarás un andador a destiempo.

Porque, remember: cuando crees que (no) me ves, hago un chas y aparezco a tu lado (de Christina Rosenvinge), firmado, tu menopausia. Esa que además de regalarte sofocos como si te hubieran metido en el mismo núcleo de la Tierra y bipolaridad emocional, puede traer sorpresitas a partir de los 30 y pocos como la osteopenia (prima pequeña de la osteoporosis). 

De Schwarzenegger hablamos luego, pero, en este punto, quédate con que el objetivo es no romperte la cadera a los 55. Porque el Bote de la Primitiva no te tocará, pero la lista de causas para que eso entre en la lotería de lo posible es larga.

Vete tomando el sol 15 minutos diarios de por vida, sin protección solar para que la vitamina D cale bien (I know, vivir es una contradicción perpetua).

No estés ni demasiado flaca ni demasiado gorda.

No peses demasiado poco.

Coge las pesas.

Calcio, first. Si no te gustan los yogures, te jodes.

Control de las tiroides, son unas traicioneras.

Herencia familiar, lo mismo que con los yogures.

Y muy bien la lechuguita y lo verde, pero, Andreíta, cómete la proteína. Veganas y vegetarianas: os tengo en mis oraciones.

No sin mis mancuernas

¿Eres de las que guardas en Instagram las recetas y los ejercicios que no harás jamás?

Pues date vidilla, mete las pesas en el bolso que el tiempo corre y el músculo no se hace solo. Porque como entres en esta movida a los 50 vas a tener que dejar el trabajo y hacerte las 40 horas semanales (hasta la jubilación) en el gimnasio. Estás a tiempo, amiga.

El consejito estrella de mi ‘amiga de Hortaleza’

Te gustaría saber quién es, pero es secreto profesional.

«Empieza a quitarte años desde los 23. A los 23 tienes 21. A los 29 tienes 25. A los 40 tienes 32. Lo importante es darle seguimiento y coherencia»

Mi amiga de Hortaleza

Un plan sin fisuras. A no ser que te miren el cuello.

Bonus track

Y por el mismo precio: pásate por el forro estos consejos si lo consideras oportuno. Haz lo que te salga del bolo, sobran opiniones y ruido. Pregunta a los profesionales que saben de estas cosas. A la vida, sentido común, pero hazme caso que cuando tú vas yo vengo de allí: dale a la proteína y al ejercicio cuanto antes como seguro de vida.

4 comentarios en “A mi endocrina pongo por testigo

  1. Neus, te has superado. Cómo me he llegado a reir, puede que porque esté en la etapa más proteica y más fitness, precisamente para evitar un caminador anticipado.
    Brutal!!!!!

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